La teoría del cucharón y el cubo


La teoría del cucharón y el cubo

La teoría del cucharón y el cubo dice que todos tenemos un cubo. Dicho cubo se llena cada vez que potencian nuestras emociones positivas y se vacía cada vez que nos critican o nos dicen algo negativo. También disponemos de un cucharón que empleamos para llenar o vaciar los cubos de las personas que tenemos a nuestro alrededor con nuestras actitudes y comentarios.

Lo curioso es que cuando usamos nuestro cucharón para llenar los cubos de los demás también llenamos los nuestros y, del mismo modo, cada vez que decimos algo malo de alguien vaciamos su cubo y también vaciamos el nuestro. No hace falta mencionar que cuando nuestro cubo está a rebosar nos encontramos enérgicos y felices.
Cada día en nuestra vida nos encontramos ante la disyuntiva de llenar o vaciar los cubos de los demás y el nuestro propio.

------------, reconocido estudioso de la psicología positiva, fue diagnosticado de un agresivo e incurable cáncer en 2002. En los últimos meses de su vida se dedicó con su nieto Tom Rath, también psicólogo, a escribir “¿Está lleno tu cubo?”. El libro es un recopilatorio de las conclusiones de más de cincuenta años de estudios de las experiencias positivas.

Hay cinco estrategias para fomentar nuestras emociones positivas:

1.- Evitar que el cubo se vacíe
Para que no se vacíe tu cubo tienes que evitar vaciar el cubo de los demás. Analízate en tu día a día si te ríes de los demás o si incides en alguna de sus inseguridades.

2.- Destaca lo que va bien
Cada relación que tenemos con los demás nos ofrece la oportunidad de destacar lo positivo y llenar sus cubos.

3.- Ten amigos íntimos
Puede haber muchos amigos íntimos. Las personas más felices tienden a tener relaciones sociales de gran calidad.

4.- Haz obsequios por sorpresa
Recibir regalos que uno espera contribuye a llenar cubos pero hacerlo por sorpresa los llena hasta un nivel superior por lo inesperado. Un regalo no tiene por qué ser material ni tampoco excesivamente grande para que tenga éxito.

5.-Rompe la regla de oro
La regla a romper es “Haz a los demás lo que te gustaría que ellos que te hicieran a ti” por “Haz a los demás lo que ellos se harían a sí mismos.”


Todos los días está en nuestras manos (o en nuestros cucharones) el hacer más feliz a los demás y a nosotros mismos… y además es gratis.

fuente:http://deotrosmundos.blogspot.com

¿Tienes un hijo preferido?


¿Tienes un hijo preferido?
Es evidente que en toda familia surgen empatías y simpatías particulares entre los padres y determinado hijo que se interpreta como “el hijo favorito”, aunque todo padre de familia, siente un profundo amor por todos sus hijos y tiende a protegerlos cuando están en riesgo.

Los padres muchas veces sienten más apegados a un hijo en especial por su personalidad, los rasgos físicos, los intereses, el carácter o el simple hecho de ser el mayor o menor de los hijos.

Sin embargo existen otro tipo de vínculos donde efectivamente, uno de los hijos pasa a ser el centro de amor, atención y orgullo de los padres o de uno de ellos, generando serios problemas dentro del hogar.

Muchas veces los padres demuestran sus preferencias de forma muy evidente y hacen alarde de su cariño entregando mejores regalos o tratando con más mimo o con más afecto a aquel hijo o hija por el que sienten preferencia, mientras que son distantes con los demás hijos. Lo grave de estas diferencias es que, para los hijos que no se sienten los preferidos, lo evidente no es que sus padres aman más a otro, sino que a ellos los aman menos. Esto termina creando celos y rivalidades y generando mucha infelicidad tanto en el preferido como en el resto.

Es humano que podamos sentir más atracción hacia un determinado hijo pero lo inadecuado o poco saludable es demostrar esa predilección sin cautela, haciendo una clara diferencia entre éste y los otros hijos.

En estos casos lo que se necesitamos es tomar conciencia de esta situación, entenderla y hacernos responsable de nuestros afectos para poder equilibrar las conductas y evitar las injusticias.

fuente:grandes dudas

http://grandesdudas.com/psicologia/3-dudas-en-psicologia/64-itienes-un-hijo-preferido

CONQUISTANDO EL MIEDO Y LA ANSIEDAD


fuente: la Columna de: Goyhome

CONQUISTANDO EL MIEDO Y LA ANSIEDAD
¿Quién no tiene miedos fuertes? Sea de fuertes tormentas, de culebras, de las alturas, del dentista, del futuro, de caerse, de morir. El miedo es un sistema de alarma interna que nos alerta de caminos peligrosos para que nos podamos proteger. Pero, hay personas que tienen miedos poderosos y ansiedad de cosas o situaciones que no son realmente peligrosas y que poseen a la persona en su cuerpo, mente, sentimientos y acciones. Todos sentimos miedo frente a situaciones amenazantes, y eso nos ayuda a evitar desgracias potenciales. Hay gente más intrépida y con más coraje para enfrentar estas situaciones y hay otras personas que reaccionan con terror.

Napoleón Bonaparte quiso conquistar el mundo, pero no pudo conquistar su obsesión de parar frente a edificios grandes y contar las ventanas de una en una; un ritual que necesitaba para calmar su ansiedad. Edgar Allen Poe fue un famoso claustrofóbico que usó su miedo de vida real de espacios cerrados para escribir cuentos como el Gato Negro. Federico el grande, rey de Prusia, tenía tanto miedo del agua que no se lavaba y obligaba a sus sirvientes a que le limpien la cara con una toalla seca. Napoleón Bonaparte era un obsesivo-compulsivo, Edgar Allen Poe y Federico el grande tenían fobias. Los desordenes de ansiedad son considerados el problema número uno de salud mental en los USA; 13% de la población sufre de algún tipo de fobia, el desorden de ansiedad más común.

Según la psicóloga Sharon Heller, vivimos en la era de la ansiedad, y como tal, el estrés juega un papel importante en el desarrollo de nuestros miedos. En la época de las cavernas, los peligros verdaderos, como los tigres de colmillos largos, estaban en todo lado. Cuando se percibía el peligro, el cerebro activaba el sistema nervioso simpático, que es parte del sistema nervioso autonómico, para darnos la energía que se necesitaba para correr del peligro o enfrentarlo. En esta respuesta de lucha o huida, se sueltan hormonas y el sistema nervioso simpático envía señales a varias partes del cuerpo para producir los siguientes cambios:

el corazón empieza a latir más rápido
la respiración se acelera
la sangre se baja del abdomen a las piernas para permitirnos correr más rápido
empezamos a sudar
la habilidad para coagular la sangre incrementa para prepararnos para posibles heridas
para conservar la energía la digestión y otras funciones paran
el hígado suelta azúcar para proveer energía rápida
las pupilas se dilatan para incrementar la capacidad visual
la producción de saliva baja causando boca seca
los esfínteres se contraen para cerrar aperturas de ano y vejiga
la respuesta inmune baja, lo que es beneficioso en corto plazo para permitir una respuesta masiva inmediata.
Una vez que el peligro ha pasado, el sistema nervioso parasimpático toma control y repara el cuerpo para descansar y restaurar las necesidades físicas, por ende:

baja la presión arterial
el ritmo cardiaco y la respiración se calman
para el sudor
la sangre retorna al abdomen
Esta respuesta de lucha o huida sirvió mucho a nuestros ancestros para enfrentar verdaderos peligros. Pero, también es la base de la ansiedad moderna. En este mundo contemporáneo, nos enfrentamos a eventos diarios que no son de peligro pero que provocan una respuesta falsa de lucha o huida. Como no se puede pelear o huir del pago de las deudas, la bulla de la ciudad, horas de congestión de tránsito, el incremento del crimen, a más de la lluvia ácida y las consecuencias del efecto invernadero, somos como animalitos acorralados que no podemos apagar esa energía extra que no necesitamos. Más bien, nos mantenemos cargados y el estrés aumenta. Cuando llega al punto de ebullición, nuestro cerebro registra una alarma y la adrenalina se suelta por el torrente sanguíneo y en cuestión de segundos el sistema nervioso simpático se acelera. Eso sucede cuando tenemos una ataque de pánico y el cuerpo se pone en defensa máxima. Respondemos como el cerebro se ha programado para responder, excepto que la respuesta esta fuera de proporción con el peligro real de la situación.

¿MIEDO O ANSIEDAD?

¿Cuál es la diferencia entre miedo y ansiedad? El miedo es algo tangible, y comúnmente aceptado: miedo de las arañas, de halarse un examen, de olvidarse el discurso frente al público o de que se le atolondre la lengua cuando se quiere invitar a salir a alguien que te gusta. La fuente de ansiedad, por otro lado, es interna y difícil de identificar. Como describe Freud es libre y flotante. El peligro no representa una fuente objetiva de peligro corporal, como un predador o un fuego, sino que aparece vaga y distante. Puedes sentir ansiedad sobre perder control, no cumplir con las expectativas del jefe, o de que te pase algo malo. En situaciones que pocos considerarían realmente peligrosas, tú reaccionas con la respuesta de lucha o huida cosa que el miedo y la ansiedad provoquen la misma reacción física y, por ende, sientes miedo y ansiedad en cualquier evento. Ahora, veamos la diferencia entre respuestas de miedo normales y anormales.

MIEDO NORMAL: es un estado de alarma o sobresalto que prepara para lucha, huida o congelamiento. Es necesario para la sobrevivencia y te hace que actúes para protegerte de amenazas. Por ejemplo: un perro bravo te persigue y tú sales corriendo. Si te agarra del pantalón le pateas. Si hay alguien alrededor, gritas para pedir ayuda. Si el perro te está ladrando en la cara y no sabes si correr o lanzarte encima, te congelas y no haces nada para ver si así se clama. Esta es una táctica que usan las mujeres maltratados por los maridos o los niños abusados para dispersar la ira del abusador. El congelamiento da tiempo para analizar el peligro de la situación y prevenir actos impulsivos que puedan provocar un ataque.

MIEDO IRRACIONAL: es un sentimiento poderoso de peligro cuando no hay verdaderas amenazas. Por ejemplo: el perro esta asegurado en el otro lado de la calle y tu tiemblas hasta las botas.

ANSIEDAD: un sentimiento vago de miedo o aprensión que crea incomodidad. A pesar de sentirse agitado, talvez no puedas poner en palabras lo que te está amenazando. Por ejemplo: en camino al cumpleaños de tu mejor amigo, sientes una inexplicable sensación de incomodidad.

FOBIA: un molestoso y persistente miedo de un objeto o idea que esta fuera de proporción frente a cualquier peligro propuesto. Por ejemplo: sin tener alergia sientes un terrible miedo a las abejas y no puedes controlar el miedo.

PANICO: una reacción súbita de terror agudo. Por ejemplo: simplemente no puedes subirte en un avión porque solo de pensarlo te congelas.

Algunas veces la imaginación puede darse un festín con todas las posibles cosas que nos pueden pasar: cáncer, traición, que nos parta un rayo. Esto se llama ansiedad anticipada, y cuando es ligera se llama preocupación. Pero en algunas personas, aun preocuparse por la ida al dentista puede crear pánico anticipado. Estas posibilidades o miedos imaginados, son un cobertor para las amenazas arcaicas de nuestra existencia que yacen muy profundas en nuestra psique: abandono, dependencia, impotencia, fracaso, pérdida de control. Compartimos esta angustia existencial. Y puede ser beneficiosa. Como Freud lo notó, sirve como un ensayo mental para prepararnos ante esas posibles situaciones. Lo que le convierte en un desorden de ansiedad es cuando la experiencia sentida es intensa, persistente, o que lleva a una reacción fóbica. Como por ejemplo: no estudiar por miedo a no pasar los exámenes, o dejar pasar un ticket gratis a Paris por miedo a volar. Si es algo que interfiere con una función, es un desorden de ansiedad.

Si experimentas cualquiera de los siguiente síntomas de forma frecuente, vives con una ansiedad mayor que lo normal:

irritabilidadnudo en la gargantanerviosismo

tensiónsensación de que las cosas son irreales

fatigaaprensióncorazón latiendo fuerte

insomniomareomiedo de hacerse loco

desmayodificultad para concentrarsefalta de aliento

pensamientos no deseadossudoraciónmiedo de perder control

tembladeramiedo de morirticks nerviosos

orina frecuentepreocupaciónproblemas digestivos frecuentes

Si alguno de estos síntomas le incapacita, no tema. Hay muchas maneras de enfrentar estas situaciones. Lo primero es identificar los miedos. Tenemos los miedos aprendidos como miedo a los ratones, o los miedos innatos, que son programados por la evolución biológica para defendernos frente a peligros potenciales. Cuando el miedo se magnifica más allá de la razón, ya no es beneficioso y nos debilita.

Hasta hace poco tiempo, los miedos anormales como los ataques de pánico y las fobias, se creía que existían puramente en la psique y por eso se trataban psicológicamente. Pero algunas veces se dan causas no psicológicas como una enfermedad o químicos en el ambiente, que pueden crear ansiedad y remedar síntomas de pánico. El tratamiento adecuado depende de un diagnostico atinado. Por ejemplo, un ataque de pánico puede ser provocado por una alergia, la misma que puede estar influenciada por el estrés que resulta de pensamientos negativos. En tal caso, los miedos son más que comportamientos aprendidos o protecciones inconscientes de emociones amenazantes. Están muy dentro de nuestros genes y bioquímica. En otras palabras, los miedos son, al mismo tiempo preinstalados en el cerebro, transmitidos genéticamente y aprendidos.

ATAQUE DE PANICO
Está definido como una reacción repentina e inexplicable de terror, y se caracteriza por síntomas somáticos y psicológicos como aceleración del corazón, dolor de pecho, atoramientos, nausea, vomito, mareo, temblor, amortiguamiento, aprensión intensa, miedo de perder el control o volverse loco, sensación de salirse del cuerpo, miedo de morir. Esto afecta a hombres y mujeres por igual y generalmente inician en etapa temprana de edad adulta. La causa de la mayor parte de ataques de pánico es el estrés.

FOBIAS
Los miedos más fáciles de notar son las fobias que son miedos no ordinarios de una situación o cosa. Van desde la acrofobia o vértigo (miedo a las alturas) hasta la zelofobia (miedo por celos). Todos tenemos alguna fobia, hasta el más intrépido teme algo. Hay las fobias a los animales. La claustrofobia es miedo a espacios cerrados o pequeños. La mayor parte del tiempo estas fobias no son un problema, a menos que irrumpa la vida convirtiéndose en un terror.

DESORDEN GENERALIZADO DE ANSIEDAD
Es un miedo prolongado, vago, inexplicable e intenso que se vuelve crónico y se siente en muchas situaciones. Este desorden no tiene la fuerza de un ataque de pánico. Más bien se caracteriza por insistente tensión, que desgasta física y emocionalmente y afecta la salud en general. Si experimentas al menos 3 de los siguientes síntomas más días de la semana que menos, y has estado así por 6 meses o más, puedes ser diagnosticado clínicamente con este desorden generalizado de ansiedad:

tensión muscular
inquietud y nerviosismo
irritabilidad y hasta desfogues de ira
dificultad para dormir
dificultad para concentrarse
fácilmente cansado
preocupación persistente
Este desorden afecta al menos a un 4% de la población, un poco más a mujeres y puede empezar a cualquier edad. Si estas deprimido, tienes alguna fobia, o has sido diagnosticado como obsesivo compulsivo, hay un buen chance de que también tengas ansiedad generalizada.

CHISTE DE ZIGGY por Tom Wilson
Ziggy va al psicólogo, se acuesta en el diván e inicia la consulta:

Doctor: ziggy, dime que es exactamente lo que temes?

Ziggy: tenía miedo de que me lo pregunte... doc, no se que hacer. Parece que todo lo que hago es preocuparme por cosas..., me preocupo por mi trabajo, por los impuestos, por la economía, me preocupo por salvar a las ballenas, los búhos, los delfines... me preocupo por el calentamiento global y hasta el enfriamiento global.

Doctor: Ziggy, necesitas darte cuenta de cuan peligrosa es la preocupación. Te puede causar estrés, y eso te puede llevar no solo a la depresión sino a problemas de presión alta... y también puede debilitar tu sistema inmunológico, haciendo vulnerable a muchas serias enfermedades...

Luego Ziggy sale de la consulta diciendo: Genial, ahora me tengo que preocupar de preocuparme!!

DESORDEN OBSESIVO COMPULSIVO
Julia tiene obsesión sobre engordarse. Juan es un apostador compulsivo. Sandra tiene una fijación anal sobre la limpieza. Pero hay una gran diferencia entre estas personas y un comportamiento extremo e irracional como el personaje Melvin Udall en la película As good as it gets con Jack Nicholson. Recuerden, quienes vieron la película, que él camina de forma rara en la calle para evitar cualquier raya o que alguien le tope. Cuando regresa a su casa, cierra las puertas 5 veces y luego se lava las manos en agua súper caliente con una barra de jabón nuevo cada vez. Lleva sus propios cubiertos al restaurante donde comía y se pone guantes para manejar. Los rituales de Melvin, o compulsiones, sirven el propósito de desmantelar su extrema ansiedad que resulta de pensamiento obsesivos terroríficos. Melvin es un clásico obsesivo-compulsivo porque las obsesiones y las compulsiones gobiernan su vida. Las obsesiones son pensamientos, ideas o imágenes repetitivos, no deseados e intrusos. Son irracionales e incontrolables y su fuerza interfiere con un funcionamiento normal. Las compulsiones son comportamientos repetitivos que te sientes impulsado hacer para reducir estrés y prevenir una calamidad potencial sobre la cual tienes una obsesión. Por ejemplo: lavarse las manos dispersa el miedo a la contaminación. Y, aunque suene como si tuvieses que estar cucú para tener este comportamiento tan raro, las obsesiones y compulsiones no están relacionadas con la locura. De 1% a 3% de la población sufre de algún grado de este desorden.

DESORDEN DEL ESTRÉS POST-TRAUMATICO
Durante la primera guerra mundial, los psicólogos estudiaron a los soldados de combate que empezaron a tener síntomas raros de tembladeras incontrolables, desorientación, lloros incontenibles y cosas por el estilo. En un principio lo llamaron shock de concha. Ahora se lo llama estrés post-traumático y es una respuesta extrema al estrés que dura más de 30 días después del trauma. Los candidatos para este desorden son cualquier persona que haya vivido una experiencia horrible como una violación, accidente de avión, un terremoto que lo haya vivido directamente y, también afecta a las personas cercanas de quien experimento algo así. Los siguientes son algunos síntomas de victimas que sufrieron algún trauma:

re experimentación del evento traumático en pesadillas y durante horas despiertas
evasión de cualquier cosa asociada con el evento
un amortiguamiento emocional general
dificultad en el sueño y en concentración
depresión y pensamientos suicidas
No todas las personas que sufren un trauma tienen estrés post traumático. Creo que eso depende del tipo de trauma y el tipo de persona. Tener buen grupo de apoyo hace una gran diferencia.

¿QUÉ ESTIMULA EL MIEDO Y LA ANSIEDAD?

Por lo general es el estrés. Se va acumulando hasta que el sistema nervioso no da más y nos da ansiedad, a veces al punto del pánico. Si tienes ansiedad aguda, como sabes si la causa primaria es psicológica o física? El terror emocional es a menudo obvio. Las causas no psicológicas de la ansiedad son vagas, como ya se mencionó. Por ejemplo, estás comiendo pizza y riendo a carcajadas y de pronto te de un susto tenaz y empiezas a temblar. Esto puede ser consecuencia de hiperventilación, hipoglucemia, hipertiroidismo, desbalance hormonal y otros problemas de salud que imitan los síntomas de pánico son: enfisema, encefalitis, arritmia cardiaca, embolismo pulmonar, golpes en el cerebro... y también hay reacciones de este tipo a ciertas medicinas como lidocaina, prednisone, píldoras para control natal, además de laxantes, pastillas para dietas y la cafeína que desgasta la vitamina B1 (tiamina) que es una de las vitaminas antiestrés... y ni hablar del efecto de las drogas como la cocaína, la marihuana, y las demás. Finalmente, también afecta lo que se come. Es ya conocido, en este punto, que lo que comemos nos impacta directamente el funcionamiento y, por ende, la consecuente experiencia de bienestar. Si eres adicto a la comida chatarra, y además tienes estrés, simplemente los nutrientes no son propiamente absorbidos y puedes estar sin las vitaminas y minerales necesarios para manejar los miedos. Es más, cuando estén distresados, definitivamente se necesita incrementar el consumo de vitaminas y minerales. De acuerdo con el dr. Douglas Hunt, los siguientes son aplacadores esenciales de la ansiedad:

las vitaminas B y C
el calcio
Los aminoácidos gamma aminobutyric (GABA) y glutamine
Pero si tienes tendencia al miedo y te sobrecoges fácilmente con el estrés, el metabolismo de tiamina en el hipotalamo nunca estará al día. Y, si fumas, tomas alcohol, o comes mucho hidrato de carbono, las vitaminas y minerales esenciales se desgastan brevemente. Entonces, es importante estar en contacto consciente con uno mismo para notar, por lo menos, el origen de los miedos que se asomen. Se puede autoayudar tratando de tener una vida mas calmada, respirando profundamente, viviendo la realidad y no la fantasía de los pensamientos nocivos, comiendo sanamente para que el cuerpo tenga una manera de reaccionar adecuada y teniendo un sistema de apoyo para momentos importantes. En vista de que los químicos del ambiente también afectan, hay que considerar aportar en beneficio del medio ambiente. Y finalmente, es conveniente revisar la historia infantil para profundizar en el origen de algunos miedos. Recuerdas como te cargaban cuando eras chiquito o chiquita? Estabas en los brazos de tu madre, padre, empleada, o pasabas en los coches? Si no recibiste mucho calor humano, tu tendencia a los ataques de pánico o las fobias puede ser mayor que de haber sentido el afecto de los progenitores. Los niños que son cargados sienten más seguridad y no suelen sufrir de vértigo en su edad adulta. Al sentirse seguros en el cuerpo de sus padres, sienten la seguridad del vientre. Y si naciste con tendencia al miedo, si tuviste una niñez infeliz, y si pasaste por traumas horribles en tu vida, todavía hay mucho que puedes hacer para cambiar tu vida. Pero para hacerlo, necesitas usar todos los medios posibles para sentirte seguro o segura en el mundo. Y esto inicia aumentando la capacidad de control.: mientras más puedas confiar en tu mente y cuerpo, mayor poder tendrás para ahuyentar los miedos.

PRIMER PASO
Puedes empezar con un jornal de miedos y contestando las siguientes preguntas:

De lo que tengo más miedo es:
Cuando me topo con este miedo, siento:
Mi reacción es:
Este miedo inicio:
Este miedo me impide hacer:
Quiero comprender por que tengo miedo de:
Quiero superar el miedo a:
BIBLIOGRAFÍA
- Conquering Fear and Anxiety by Sharon Heller, Ph.D. (The complete idiots guide series)

http://americano80.paseodelsur.com

consejo de miguel


Hola chica, a mi también me diagnosticaron el trastorno hace unos años. Ahora estoy mucho mejor. Los pensamientos que tu dices no son compulsiones sino obsesiones, las compulsiones son lo que haces para librarte de ese pensamiento. Dentro de las obsesiones, está eso hacer daño a alguien de tu familia, a ti misma, en fin pensamientos que surgen de repente y repetitivos. Mi psicologo me dijo que el que tiene un trastorno obsesivo compulsivo es como si toda la vida hubiese llevado a la espalda una cartera con 30 kilos, con una buena rehabilitación se puede dejar vacía la cartera, aunque eso sí la cartera no te la puedes quitar nunca, quizá un hecho estresante la vuelva a llenar, pero para eso te enseñan a controlarlo. También te tengo que decir, que ese problema es muy dificil controlarlo sin medicación no se si tomas, yo tomo esertia y me va muy bien.

Mi método para controlar las obsesiones es este:

Una obsesión como un amigo mentiroso, digas lo que digas siempre miente, aunque tu intentes decirle: "Eso es mentira, no lo haría", el te dice: "No es mentira, si lo harías", es decir siempre te miente. Que harías si tuvieras un amigo así en la vida real? Dejarías de hablarle, ni entrarías en debate con él, para intentar refutarle, o sea, nada. Lo ignorarías. Eso es lo que debes hacer con esos pensamientos. Aunque al principio puede resultar díficil, es la única manera, ignorar el pensamiento, no entrar en debate con él.

Espero haberte ayudado. Mucha suerte, ánimo que lo vas a superar. Besikos wapa.

fuente:miguel yahoo respuestas

La crisis que todo lo arruina...


La crisis que todo lo arruina...
Si algo faltaba, recrudecen las fobias y las obsesiones


Lo aseguraron en la Fundación Fobia Club de La Plata. Lo atribuyen, entre otras cosas, a la crisis financiera, la inseguridad y la proximidad del fin de año. Alertan sobre los rituales que esclavizan a infinidad de personas. Entre ellos, el de lavarse las manos a cada rato




Facundo sabía que su proceder no era normal -ni siquiera lógico- pero no podía controlarlo y seguía adelante con su rutina: movía varias veces el picaporte y hasta volvía sobre sus pasos para constatar si, efectivamente, la puerta de calle había quedado cerrada con llave. Ese era sólo uno de los rituales que, lejos de tranquilizarlo, tornaban mucho más pesada su mochila.
Elena pasaba por una situación similar, sólo que en lugar de preocuparse por la puerta lo hacía por la higiene. Se lavaba las manos a cada rato y presionaba a sus hijos para que hicieran lo mismo. Es más, hasta llegó a intoxicarse por lavarse con lavandina pura ¿Los motivos? temía contagiarse alguna enfermedad...
Son muchos los Facundos y las Elenas que andan dando vueltas por ahí. Tantos que psicólogos y psiquiatras coinciden en que son cerca de 800 mil los argentinos que han caído en las telarañas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), al que le asignan categoría de epidemia oculta.
Es un mal que, lamentablemente, va en aumento y que también se ha extendido a lo largo y ancho de nuestra región. Para colmo, una de las directoras de la Fundación Fobia Club filial La Plata, María Gabriela Vaglica, advierte que puede recrudecer por estos días.
A eso se llega “no sólo por la proximidad de las Fiestas de fin de año, sino también por la crisis (económica que golpea sin piedad) y la inseguridad” (reinante), dijo al ser consultada por Hoy. “Esta vez al cansancio de la última etapa del año se le suma la crisis”, resumió.
Ernesto es otro de los que saben del TOC. No porque lo haya estudiado, sino porque lo sufre como esclavo de sus pensamientos. Antes de acostarse o de salir por un par de horas de su casa necesita verificar de modo reiterado si ha cortado las llaves de luz y de gas. Le teme a los accidentes domésticos, y le incomoda su obsesión.
El TOC es uno de los trastornos de ansiedad, que -al menos en La Plata- “aparecen cada vez a menor edad”, dijo Vaglica y agregó que “tanto las fobias como el pánico que solían darse entre mayores de 28 años ahora aparecen a los 20”.
“No es que la crisis financiera pueda causar uno de estos cuadros, pero sí puede ser una precipitadora de fobias y ataques de pánico”, dijo y enumeró algunos de los síntomas: taquicardia, sensación de ahogo, de desvanecimiento, angustia y sudoración.
También emerge el miedo desmedido a la muerte que lleva a evitar situaciones por temor a una enfermedad. Elena -por ejemplo- no le daba la mano a nadie.
Vaglica concluyó que hay quienes padecen estas patologías y tienden a confundirlas con su forma de ser o con una enfermedad que puede ser resuelta por un médico clínico. Es así como demoran la consulta al psicólogo y no logran escapar de los rituales.

Acechan el alcohol y la automedicación

“La inseguridad y la crisis pueden hacer que aumente el nivel de ansiedad y que se precipiten cuadros (de fobias) en personas que son vulnerables”, dijo una de las directoras de la Fundación Fobia Club de La Plata, María Gabriela Vaglica y agregó que “también pueden generar el agravamiento de un cuadro previo”.
Entre las consecuencias de los trastornos de ansiedad mencionó a la depresión, la automedicación y el incremento en el consumo de psicofármacos y de bebidas alcohólicas.
Dijo que cuando se tiene sospecha de la existencia de un caso, hay que consultar a un profesional ya que “los trastornos de ansiedad deterioran, y mucho, la calidad de vida”. La otra directora de la filial local es María Dal Bello.
Los caminos para salir de la telaraña de los trastornos obsesivos compulsivos son los psicofármacos y la psicoterapia, pero muchos tardan en realizar la consulta.

La recuperación puede ser total

En su página web, la Fundación Fobia Club difundió un artículo del especialista Oscar Carrión que textualmente dice: el trastorno obsesivo compulsivo “puede presentarse en la niñez y generalmente lo hace en la adolescencia. El paciente comienza a tener conductas e ideas que son extrañas. Y que él se da cuenta de que son absurdas e irracionales, pero no puede detenerlas: obsesiones. Por ej: lavarse las manos con excesiva frecuencia sin poder dejar de hacerlo. Se baña a veces varias veces por día o resulta excesivamente ordenado con la ropa a la que debe acomodar de una forma determinada”.
Está claro que todo eso implica una pérdida innecesaria de tiempo y de rendimiento, sobre todo en el caso de los adultos.
Concluye que “lo importante, como siempre, es no ocultar el problema, no temer sacarlo a la luz y solucionarlo evitando los pensamientos sobre la insolubilidad del problema. Hoy los tratamientos farmacológicos en primer lugar indicados por un médico especialista y luego la terapia cognitivo comportamental permiten que el paciente reduzca su problema a punto tal que pueda llevar una buena calidad de vida. Y hasta en algunos casos la recuperación total”.
Para el psiquiatra Enzo Cascardo, coautor del libro Trastorno obsesivo compulsivo y su espectro, aquellos que son víctimas de esta afección (a la que llaman epidemia oculta) realizan sus ri-tuales para neutralizar los pensamientos obsesivos y disminuir el malestar que generan

fuente: diario HOY

EX-OBSESIVOS.



EX-OBSESIVOS.

MARIVÍ.

Yo sabía lo que era tristeza, desánimo, lo que era hacerle sentir al otro culpable de tu estado de ánimo porque no crees ser tú el responsable de tener tan pocas ganas de seguir adelante, pero la obsesión hasta este momento no la había conocido. A lo mejor para otras personas no resulta tan grave, pero yo que sé bien lo que es estar sumergida en la más absoluta de las miserias, puedo afirmar que es un estado, para mí, peor que la depresión; no eres nadie, tu voluntad le pertenece a una fuerza oculta, extraña, el dominio de tu persona siente que ya no forma parte de ti, no sabes cómo definirlo, te das cuenta que todo lo que se te pasa por la cabeza es malo, que los pensamientos son de hacerte o hacer daño y que al mismo tiempo supondría tu fin.

Tenía que apartar los cuchillos de mi lado porque me venía la idea de clavarlos en mis hijos, dejé de salir al balcón porque sentía una atracción enorme por saber qué ocurriría si tomaba la decisión de tirarme, no era dueña de mí, me veía con dos personalidades, se convertía en una continua lucha el tener que frenar mis pensamientos analizándolos, y eso me dejaba agotada al final del día, mis relaciones familiares resultaban decadentes para mí, interiormente me veía como el ser más desgraciado e infeliz del mundo. Había veces en las que pensaba que a lo mejor me moría durmiendo y todo se habría acabado.

Pienso que Dios todavía tiene proyectos conmigo, porque de lo contrario habría dejado que me quitara de en medio hace tiempo. Puso en mi camino a este médico en el momento más crítico de mi existencia, y nunca le estaré lo suficientemente agradecida por ello, ahora sé que soy la que lleva el control de mi vida, los pensamientos aparecen pero yo los enfoco en la manera que he aprendido a hacerlo, intento aguantar el tirón de la forma más optimista y sencilla que he aprendido a adoptar y ya no tengo miedo de que vengan. El psiquiatra me había dicho que el Trastorno Obsesivo nunca me desaparecería, que tendría temporadas mejores y peores, que no me preocupara, que no pasaría nada. ¡Qué fácil es decir eso cuando tú no lo sufres en tus carnes!, ellos de medicamentos sabrán mucho, pero de maneras de erradicarlos totalmente digo que no. Los psiquiatras no quieren reconocer que el Trastorno Obsesivo cura sin medicación alguna, yo soy un ejemplo claro, he estado intoxicada con medicamentos durante varios años y puedo testificar que nada suaves, he conseguido hacer desaparecer mis fantasmas con la Sofrología y sin tomar ningún fármaco, tardé el tiempo que el médico me dijo, seis meses aproximadamente, yo puse mucho de mi parte, pero anteriormente también ponía toda mi voluntad y lo único que conseguía era caer más. ¡ Ojalá todo el mundo supiera que del Trastorno Obsesivo se sale!, muchas depresiones mal diagnosticadas y obsesiones de las personas desaparecerían del ser humano, se podría alcanzar la felicidad de la que el ser humano tiene derecho a disfrutar.

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ANA.

Como paciente del Dr.Martínez-Conde me he animado a expresar por escrito y a compartir con los participantes en este nuevo foro la trayectoria que he venido padeciendo desde hace 5 años. Los primeros síntomas comenzaron en algunos lugares públicos y sitios abiertos. Sufrí varios episodios de un terror irracional al intentar cruzar la calzada cuando el semáforo estaba en verde para los peatones, apenas era capaz de poder moverme, e incluso me quedaba literalmente clavada antes de llegar a la acera de enfrente, y las piernas me flaqueaban de tal forma que me impedían coordinar los movimientos y me sentía al borde del colapso con una sensación de muerte inminente.

A pesar de todo, intenté superarlo y a pesar del terror que me causaba el pisar la calle, pensaba que se trataban de episodios ocasionales y hacía un sobreesfuerzo para poder llevar una vida más o menos normal. Pero trancurriría más o menos un mes, cuando estos síntomas se agudizaron y empeoraron de tal forma que ya casi me vi imposibilitada para salir de casa, y solo con saber que tenía que salir al exterior me sentía presa de un pánico irracional. Es en esos episodios tan agudos cuando me di cuenta de que mi trastorno tenía todos los síntomas de una Agorafobia (pánico a los espacios abiertos o concurridos), extremo que sería confirmado por el Médico Psiquiatra al que acudí. Estuve en tratamiento farmacológico los dos primeros años y tuve serios problemas por el exceso de medicación que me prescribió. Al final, tuve que admitir que los fármacos no me ayudaban en exceso, y que solo con ellos no podía mejorar. Para entonces ya no era capaz de salir a la calle ni siquiera acompañada. Por ello tomé la decisión de buscar ayuda psicológica, como una ayuda adicional al tratamiento con fármacos. Probé el tratamiento psicoanalítico y estuve también asistiendo a una consulta de psicología. Pero, en mi caso, no conseguí mejoría ninguna y este estado tan limitante y de tan alto sufrimiento no mejoraba. Hasta incluso caí en una gran Depresión al no ver salida ninguna.

Fue un día, de casualidad, que leí en una publicación de medicina alternativa, un anuncio del Dr.Adolfo Martínez-Conde y me animé a llamarlo, y con él llevo desde entonces, y gracias a su ayuda, puedo decir que ya estoy prácticamente curada de este trastorno de Agorafobia y que llevo una vida prácticamente normal. Salir a la calle ya no me causa pánico e incluso ya puedo viajar sola, sin necesidad que nadie me acompañe. También quisiera comentar que la terapia me ha ayudado para ir superando una Personalidad Obsesiva que que también me ha limitado en otros aspectos de mi vida.

Solo quisiera, y ojalá que sea así, que mi testimonio sirva de ánimo para otras personas que padezcan algún trastorno tan limitante como éste, pues mi experiencia me ha demostrado que con una terapia adecuada es posible salir adelante y como me gusta decir a menudo, que el miedo solo se vence cuando se traspasa, y como dice tambien Adolfo "no haciéndole caso". Por eso quiero animar a otras personas para que, por muy duro que sea dar el primer paso, que lo intenten y no se desanimen, pues de verdad vale la pena. Incluso verán como en muchas ocasiones se sale fortalecido ante una experiencia tan dura.

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MAIKA.

Como me dijiste que te contase como me sentía antes, superando lo que me cuesta ponerme melodramática, te lo resumiré así: para mí lo habitual, más en unas épocas que otras, es que entre un problema y otro, era preferible estar muerta que viva. Fantaseaba bastante con esa idea, aunque sólo como desahogo mental, se aguanta mejor sabiendo que siempre hay una salida, por otro lado tenía sus ventajas, cuando tenía esos momentos tenía la ventaja sobre los demás de que no me preocupaba nada pillar alguna enfermedad. En fin, que he estado casi siempre bastante depresiva. Ya sabes que las obsesiones las recuerdo desde los diez años (aunque por supuesto no con la misma intensidad), así que eso me había marcado para siempre. Me sentía diferente a los otros y me había acostumbrado a no hablar de ello, creo que en ese sentido, cuando fui consciente de lo que me pasaba, ya me había acostumbrado a vivir como en dos mundos, llevaba una doble vida.

Así que en esas condiciones, no es de extrañar que el día que fui a tu consulta, y no estoy exagerando nada, fue uno de los días más felices de mi vida, porque por primera vez, casi a los cuarenta años (ahora ya los tengo), me había desahogado, había contado todo lo que me pasaba y además a una persona que parecía comprenderlo perfectamente (por eso lo hice), porque había pasado por algo parecido. Hasta tal punto era feliz que me hubiera bastado ese día para darle un poco de sentido a mi vida. Me consolaba saber que había muchas personas como yo, con ideas tan horribles como las mías y sobre todo necesitaba oirle a alguien oir decir que con este problema se sufría mucho, porque hasta entonces nadie de las personas que conocía tenía la más remota idea. Así que por eso creo que me fue muy fácil dejarme guiar durante todos estos meses, aunque tuve que esforzarme mucho por superar mi bloqueo a la hora de hablar, por que en ese sentido soy la paciente menos indicada por mi exagerado sentido del ridículo o de la intimidad. En ese sentido, me ayudaba mucho cuando ponías otros ejemplos, porque eso me hacía sentir una más. Hay otra cosa que también me ocurría durante el tratamiento y es que tenía la impresión que todo iba muy deprisa, de que pensabas que mejoraba más rápidamente de lo que en realidad yo creía, y a veces tenía miedo de defraudar. Creo que eso me pasaba porque cuando estaba allí me volvía muy positiva y porque me resultaba difícil trasladar a aquel momento concreto lo que me pasaba cuando estaba sóla. Pero bueno, llegó un momento en que yo realmente me di cuenta de que controlaba mejor, sobre todo cuando tuve mi primer fin de semana en blanco. A partir de entonces fue todo tan rápido que estaba un poco desconcertada. Era un poco absurdo que algo que se podía mejorar en tan poco tiempo pudiese haber durado tantos años y afectar tanto, y por otro lado me producía problemas de identidad porque prácticamente toda "yo" era las obsesiones y mi vida estaba adaptada a esa idea.

Ha pasado aún poco tiempo desde que he terminado el tratamiento y me considero todavía "en prácticas", pero haciendo un repaso general de mis temas, cuando más noto sus resultados es precisamente en los momentos que a mí más me llenan, o sea, cuando oigo música, leo, veo cine... Antes, ya sabes, que era entonces cuando me atacaban mis ideas "destructivas". Se me ocurría justo lo que pudiese estropear el momento y como venía de mí era muy eficaz. Ahora, aunque a veces me viene el recuerdo de lo que me pasaba, ya no tengo aquel miedo, cuando me viene la idea, corto y no me angustio, así que he conseguido volver a disfrutarlos y para mí eso ha sido fundamental, porque esa es mi forma de ser feliz.

Copyright 2004 TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO: SALIR DEL LABERINTO

Es una patología “rara”, pero común que afecta aproximadamente a 100 millones de personas en el mundo.



Es una patología “rara”, pero común que afecta aproximadamente a 100 millones de personas en el mundo. Quienes la padecen suelen sentirse culpables de su conducta anormal, pero por más que luchan no pueden evitarla y viven esclavizados a extraños rituales, por los cuales se ganan la incomprensión de su entorno.

Qué pueden tener en común el empresario aeronáutico Howard Hughes (cuya historia se relata en la película El aviador, protagonizada por Leonardo DiCaprio), el cantante brasileño Roberto Carlos, el futbolista David Beckham o el autor de “Platero y yo”, Juan Ramón Jiménez. A simple vista nada, salvo que todos fueron o son exitosos en sus respectivas áreas. Sin embargo, hay algo que los relaciona y los hace ser parte del 2 ó 3% de la población mundial que sufre uno de los más angustiosos y a la vez más incomprendidos cuadros psiquiátricos que se conocen en la actualidad: el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Esta patología se caracteriza por la presencia de ideas, imágenes y pensamientos que acuden a la mente sin que la persona quiera. Literalmente invaden la conciencia y son motivo de angustia y vergüenza para los pacientes. Las más recurrentes son las ideas de contaminación, seguidas por las de chequeo que se generan en la duda o en la inseguridad, luego la urgencia de simetría y orden, los pensamientos desagradables que van en contra de la moral o figuras religiosas, o el temor a hacer daño a terceros.

El psiquiatra Mario Valdivia explica que contrariamente a lo que sucede con pacientes psicóticos -esquizofrénicos o con trastornos bipolares- los obsesivos compulsivos no tienen alterado el juicio de la realidad o no padecen lo que popularmente se conoce como “locura”. “El TOC es una patología psiquiátrica en que la persona sabe y percibe con extrañeza lo rara que es su conducta. Ellos generalmente tratan de luchar contra sus obsesiones, pero no pueden y eso les causa mucho sufrimiento”.

¡No me toques!

Melvin Udall, el maniático novelista interpretado por Jack Nicholson en “Mejor imposible” es un clásico ejemplo de un obsesivo compulsivo dominado por la necesidad de orden y por las ideas de contaminación.

Por eso siempre se alimentaba en el mismo restaurante, se sentaba en la misma mesa y usaba cubiertos propios. Evitaba pisar las líneas del cemento en las veredas, cerraba las puertas con mil pestillos y se lavaba las manos en forma compulsiva usando un jabón para cada mano, pero lo más extraño era su temor al contacto físico con otras personas que lo que hacia esquivar cualquier roce mientras caminaba en la calle susurrando “no me toques, no me toques”.

Esos pensamientos, catalogados como intrusivos, generan mucha angustia en los pacientes. Para disminuirla recurren a conductas compulsivas o rituales reiterativos - popularmente se conocen como manías- que van en aumento hasta en ocasiones impedir el desarrollo de las actividades cotidianas de las personas.

El psiquiatra Marcos Jerez recuerda el caso de una paciente que estaba obsesionada con la idea de que todo estaba contaminado con bacterias. “Su compulsión era obviamente lavarse muchas veces en el día, pero en su etapa más crítica llegó a bañarse todos los días con cloro, aún cuando esto le provocara graves lesiones en su piel”.

Obsesivos famosos

Las historia del millonario empresario texano y precursor de la aeronáutica civil en su país, Howard Hughes, quien vivió sus últimos años de vida encerrado, sucio y temeroso de exponerse al sol o salir de su casa sin mascarilla por miedo a la contaminación, refleja cómo el TOC puede afectar la vida de las personas. Pero su caso no es común ni representa a la generalidad de los pacientes. “El TOC es una enfermedad psiquiátrica importante por el que las personas deben tratarse, pero esos casos dramáticos donde llegan a la invalidez absoluta representan sólo a una minoría”, enfatiza Mario Valdivia.

El inicio de esta patología psiquiátrica es variable. Puede aparecer en la niñez o en la adolescencia. Estudios aseguran que el TOC se presenta más tempranamente en los hombres que en las mujeres. Si bien hay personas que consultan en la adultez, muchos de ellos ya manifestaban los síntomas desde niños, pero los escondían por vergüenza de ser calificados como raros o, definitivamente, como locos, dado lo extraño de su comportamiento.

El cantante Roberto Carlos y el futbolista David Beckham son dos casos muy ilustrativos. El 2004 el artista brasileño confesó públicamente que estaba sometido a terapia psicológica para tratar su TOC. Él evitaba usar ropas de determinado color, siempre salía por la misma puerta por la que había entrado, no decía palabras de connotación negativa y jamás firmaba un documento con la luna en fase menguante. ”Decidí iniciar el tratamiento porque las manías me estaban incomodando… cuando supe que sufría esta enfermedad pensé que podía curarme sólo, pero luego me di cuenta que esto es algo mucho más serio de lo que uno imagina… incluso llegué a confundir lo que me pasaba con supersticiones, pero era mucho más que eso”, reveló en una entrevista a un medio de comunicación de su país.

David Beckham contó también a los medios sobre su trastorno obsesivo que lo obliga, por ejemplo, a ordenar todos los objetos en línea recta, por pares o por colores. Y aunque esta conducta podría ser catalogada como otras de las tantas excentricidades del futbolista, la diferencia está en nivel de angustia que le ocasiona el no poder realizar estos ritos. Eso quedaba de manifiesto cuando sus compañeros del Manchester United desordenaban deliberadamente su ropa en las habitaciones de los hoteles de concentración o esparcían revistas a su alrededor para burlarse de él.

El origen del TOC

El psiquiatra Marcos Jerez sostiene que hace 30 ó 40 años se creía que el Trastorno Obsesivo Compulsivo estaba relacionado con procesos inconscientes y traumas no resueltos durante la infancia. Pero las investigaciones más recientes respaldan la teoría de que el TOC tendría una base biológica que podría potenciarse con situaciones ambientales. “Una persona nace con una vulnerabilidad genética a presentar la enfermedad y esto podría potenciarse con situaciones ambientales. Se sabe que muchos pacientes obsesivos sufrieron problemas perinatales, como asfixias o infecciones. Hay muchos casos de estudio que describen que sujetos que sufrieron un TEC presentaron al cabo de un par de años conductas obsesivas, aunque nunca antes las habían manifestado”.

Afirma que algunos estudios de imágenes han demostrado que existirían alteraciones a nivel de la circunvolución órbito frontal y en los ganglios basales (estructuras que tienen que ver con los movimientos repetitivos) que influyen en los sintmas del TOC.

Otros investigaciones indican que anormalidades en ciertos neurotransmisores, como la serotonina (que regula el ánimo, la agresión y la impulsividad) podría estar entre las causas de esta patología.

La enfermedad de la duda

Todas las personas tienen probablemente alguna obsesión, ritual o creencia un poco ilógica. Comprobar si la llave del gas está cortada un par de veces no es algo patológico, pero cuando la acción se repite en 8, 10 o 12 ocasiones se transforma en un problema muy angustiante. Marcos Jerez explica que un paciente que padece este trastorno puede tener más de una idea obsesiva con lo que a su vez aumenta el número de rituales a los que está sujeto.

El profesional recalca que no se debe confundir el Trastorno Obsesivo Compulsivo con los rasgos de personalidad obsesiva que hacen que un sujeto sea muy meticuloso, ordenado o perfeccionista.

En los casos de quienes padecen este TOC, el patrón común es lo intrusivo de las ideas, después la urgencia por entrar en rituales repetitivos y la duda interminable. De allí que esta patología ha sido catalogada como la “enfermedad de la duda”. Este cuestionamiento se genera en la creencia de que si no se realiza la compulsión se podría hacer realidad su idea obsesiva. En los niños que sufren esta enfermedad, generalmente el no cumplimiento de los rituales esconde trágicos pensamientos que tienen que ver con su seguridad o la de su familia: “si no rezo todos los días a la misma hora mi mamá se morirá”, “si no me aseguro que todas las ventanas estén cerradas muchas veces nos robarán” o “si no prendo y apago la luz tres veces antes de salir nuestra casa ésta se quemará” son algunos de las ideas tormentosas infantiles que relata la literatura científica.

Marcos Jerez explica que también existen ideas obsesivas de padecer alguna enfermedad. “Una vez llegó a mi consulta un estudiante universitario que creía haber contraído SIDA y aunque sus pruebas eran negativas, él siempre dudaba de los resultados. Creía que podría haber habido alguna confusión con las muestras en el laboratorio o que todavía la enfermedad estaba en período de ventana. A pesar de que se le entregaran todos los argumentos seguía dudando que podría tener SIDA”.

Afortunadamente los tratamientos para este trastorno han evolucionado bastante en las última décadas. Generalmente el uso de fármacos se combina con psicoterapia cognitiva conductual, pues juntos han demostrado mejor resultado para los pacientes que por separado. Sin embargo, hay casos que, suelen ser los menos, donde ninguna de las alternativas anteriores funciona. Para ellos el único camino sería la psicocirugía, pero esta intervención está regulada y limitada sólo para los pacientes con trastornos obsesivos gravísimos “refractarios a los tratamientos aceptados y disponibles en el país”, según lo establece una resolución del MINSAL.

A pesar de lo angustiosa, ridícula y avergonzante que pueda ser esta enfermedad para quienes la padecen y para su entorno, lo importante es buscar ayuda temprana, sobre todo para mejorar la calidad de vida de los pacientes que sin medicamentos o terapia difícilmente podrán sobrellevar esta suerte de “locura lúcida”.